23/12/2009
Sin piedad, sin esperanza
Sin piedad, sin esperanza
Autor: David Mamet. Dirección: Daniel Veronese. Escenografía: Andrea D,Odorico. Intérpretes: Carlos Hipólito, Ginés García Millán, Alberto Jiménez, Andrés Herrera, Gonzalo de Castro, Jorge Bosch, Alberto Iglesias. Escenario: Español.
Calificación: ****
Sin piedad, sin esperanza
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Sin piedad, sin esperanza
Madrid
La fusión de Veronese con un autor de la fuerza beligerante de Mamet es una carga explosiva de alto riesgo. Esta vez Veronese no ha necesitado hacer juegos malabares con textos ajenos como los de Chejov o experiencias de ingeniería expansiva como los de Ibsen; le ha bastado con ceñirse a la palabra cruda y dramática de David Mamet, para hacer saltar el sueño americano y otros sueños por los aires: sueños falsos que se explican a la luz procelosa de la brutal crisis que azota el mundo; ¿cambio de época, quiebra del sistema?.
Lo que fuere, la oportunidad de esta obra y sus respuestas parecen evidentes. Glengarry Glen Ross: intensamente teatral e intensamente cinematográfica en los diálogos. Sin retóricas. Cada palabra es un tiro y cada situación una amenaza. Se requiere de un gran pulso de director, de un gran pulso actoral para sobrevivir a la dureza pedernal de los personajes.
Un reparto impecable y una escenografía inhóspita y descarnada contribuyen a esa sensación incómoda del mejor teatro de testimonio, que del escenario salta al patio de butacas como una bofetada. D,Odorico ha conseguido una escenografía funcional, amplia y envolvente, que conjura el peligro del tenso estatismo interno, de la violencia estructural de Glengarry Glen Ross; el espacio oxigena personajes y acción.
Respecto a la interpretación, aunque los actores sean españoles, Veronese impone la difícil naturalidad de la escuela argentina, esa naturalidad escénica que sin dejar de ser teatro y, por lo tanto convención, depura la psicología del personaje. En Glengarry Glen Ross todos son protagonistas.
García Millán, gélido e implacable, hace un Willianson especialmente odioso y Carlos Hipólito, conmueve con su versión de Leven, un perdedor atormentado. Teatro de agitación sin discursos morales ni políticos, sin arengas doctrinarias: exposición simple de una realidad, natural consecuencia de unas formas políticas, de un mundo brutalmente competitivo: un infierno.
El sueño americano, espejismo de aspiración universal, Mamet lo convierte en pesadilla, ácido espejo de una sociedad condenada a autodevorarse. Los vendedores caníbales de Glengarry Glen Ross no son sólo hombres enfrentados a su problemas; son células vivas de una sociedad carcomida, esencia del capitalismo salvaje, sin posibilidades de regeneración.
Autor: David Mamet. Dirección: Daniel Veronese. Escenografía: Andrea D,Odorico. Intérpretes: Carlos Hipólito, Ginés García Millán, Alberto Jiménez, Andrés Herrera, Gonzalo de Castro, Jorge Bosch, Alberto Iglesias. Escenario: Español.
Calificación: ****
EL MUNDO. Javier Villán

