15/10/2009
Miguel Ángel Solá
Después del accidente que le obligó a dejar de interpretar Hoy: el diario de Adán y Eva...,Miguel Ángel Solá regresa a los escenarios. Esta noche, en el Palacio Valdés de Avilés, estrena "Por el placer de volver a verla", con la que inicia una larga gira por España.
Miguel Ángel Solá
Tamzin Townsend dirige a María Galiana y Rosario Pardo.
Con Nieves Herrero
Gabino Diego, actor y coleccionista de fotografías.
Uno de los referentes de la Danza
¿Cuál es el placer de volver al teatro?
Demostrarme que puedo seguir subiendo a un escenario tras el accidente. Llevo haciéndolo durante 49 años y lo necesito. Y el placer de volver a trabajar con mi mujer (Blanca Oteyza) y con el director (Manuel Gil González). Y con el público, porque sin él no existe el teatro.
¿De qué trata la obra?
El tema que tocamos es la relación de una madre con un hijo. Es tan grande para todos que a los veinte minutos, como en Hoy: el diario de Adán y Eva..., se dispara la historia de cada uno, cada uno la completa de forma muy poderosa. Es una historia de amor y de reconocimiento hacia la madre, que no es sólo la que te trae al mundo, sino la que te ayuda a quedarte.
Dice el director que la obra "es teatro sencillo, con el mínimo de artificios".
A nosotros nos gusta el teatro que deja el centro del escenario al actor y en el que lo único que importa es la emoción. Tienes que transmitirla para que el público salga, cuente la obra al día siguiente, y la obra que cuente sea ya otra, diferente a la que vio, pero que es la que le impregnó. Por el placer de volver a verla es de las que sales con ganas de volver al teatro , como con Hoy... que hubo quien la vio diez veces.
¿La obra empieza cuando acaba la representación?
Ahí comienza. Una obra, como un libro, sin que nadie la cuente después de verla está muerta.
¿Sin teatro se puede vivir?
Se puede vivir sin muchísimas cosas, pero necesitamos el teatro desde las cavernas. El cazador de mamuts contaba con sus gestos y sus ruidos cómo era la fiera y cómo la había matado...El hombre necesita las noticias que trae el teatro.
¿Y usted?
A mí me atacó hace 200 años y se metió en mi sangre como un veneno. Soy la novena generación de actor, aunque sólo la sexta comprobable. Es curioso, porque al principio no quería saber nada del teatro, me había quitado muchas horas de estar con mi madre. Pero a los 20, recién licenciado en Relaciones Humaas, vi en el diario el anuncio de una prueba y me nació la vocación.
Actúa con su esposa con la que lleva 16 años, de los 10 que han compartido sobre el escenario. No me diga que escogió la obra por el título.
(Risas) Ha sido por el contenido. No es un texto de Shakespeare, pero es una obra muy bella, entrañable, con todas las cosas hermosas que me hubiera gustado decir a mi madre.
¿Los sufrimientos compartidos en el escenario ayudan en la vida real?
Sí, el escenario cura las cagaditas del día a día.
Dice el director que usted quiere jubilarse con esa obra.
Yo me hubiese jubilado con Hoy...pero tuve el accidente y no puedo hacerlo por ahora. Era un trabajo muy bonito como pan recién horneado, la hicimos más de 2.600 veces y seguía fresca. A ésta también le he tomado bastante cariño.¡Ojalá dure muchos años!
¿Dónde ha guardado a Dalmacio(personaje de Hoy:)?
Están muy presentes porque él y Eloísa nos dieron nuestra casa. Tuvimos que trabajar hasta el agotamiento, hipotecarnos hasta las cejas, pero les debemos cada ladrillo, la ropita de nuestras hijas y algunos de los mejores momentos de nuestras vidas.
En el teatro suele interpretar papeles tiernos, mientras que en cine o televisión hace personajes más duros ¿Por qué?
Porque los personajes que hago en el teatro me los pago yo. A nadie se le ocurriría encargármelos.
¿Cuáles prefiere?
Me gustan todos. Cada personaje tiene su porqué, ha salido de alguien y necesita expresarse, aunque sea una mierda de persona. Me gustan más los que hacen reir o llorar, los que explican por qué merece la pena vivir; y más los que acarician que los que golpean. Pero hay que quererlos, aunque sean detestables. Lo difícil es encontrar el lugar por dónde amarlos.
RAFAEL ESTEBAN. El Cultural (diario El Mundo)

