1/1/2010
El bailarín y coreógrafo presenta en el Festival una lección de danza clásica.
El bailarín y coreógrafo presenta en el Festival una lección de danza clásica.
El único Valle-Inclán
Alterio frente a Sacristán
El sueño se cumple
CHICAGO llega a Alicante con el montaje original de Broadway
GALA DE ESTRELLAS
Angelina o el honor de un brigadier, en Madrid,
Uno de sus grandes proyectos, el Corella Ballet, desembarca en el Festival de Teatro Clásico de Mérida a través de una temática variada, combinando los mitos clásicos con la danza más contemporánea.
llena de sensibilidad y belleza, las cuatro piezas que forman su representación, bajo el título global de Diana y Acteón, producen un ejercicio lleno de plasticidad y elegancia, a través del hilo conductor de la música (Bach o Prokófiev), los cambios de tono de la luz, el variado vestuario y sobre todo la coreografía de un grupo de 40 bailarines.
En cualquier caso, Ángel Corella es el gran referente del montaje, el protagonista principal que danza bajo las influencias de sus grandes maestros, como Nacho Duato, John Neumeir o Twyla Tharpe. El espectador se abre con Clear, que refleja la desesperación tras los atentados del 11-S, protagonizado por toda la fuerza que expresan los cuerpos de ocho bailarines, en plena furia, sólo apagada por la entrada en escena de la mujer, que con un cálido abrazo termina con la tristeza que dominó entonces el mundo y enciende la esperanza de futuro.
Sin apreciarse el cambio de registro, llega Romeo y Julieta, espectacularmente representada con un paso a dos, de muy arriesgada ejecución pero de perfecta frescura. La bailarina protagonista asciende a las viejas columnas del Teatro Romano para enamorar al joven Romeo, rendido a sus pies; una pieza llena de pasión y de gran belleza clásica, que protagonizan Carmen Corella, hermana del director, e Ian Mackay.
El mito de Diana y Acteón pone de manifiesto la perfecta armonía técnica de los bailarines, que representan la leyenda de la diosa Diana, que convierte en ciervo a Acteón por haberla visto desnuda. Queda para el final el despliegue de danza neoclásica de la mano de ocho bailarines principales y 16 de cuerpo de baile, que bajo el título de Bruch violín concerto nº1 recrea la formación del hombre. Como regalo para el público asistente al estreno, Corella, director técnico de la obra, protagoniza un "solo muy especial" en recuerdo de su primera aparición en la arena emeritense, hace ocho años. La danza clásica también comienza a asombrar en España.
El Mundo. David Vigario

